Editorial: AMOR POR EL TENIS

Lunes, 15 de Abril de 2013

¿Desde hace cuánto tiempo que no vemos un par de niñas tenistas secando las canchas?

Cuando nosotros éramos pequeños casi que era rutina hacerlo por el deseo de jugar ya que a las 6 am los clubes no cuentan con todo el personal de mantenimiento. 

Por alguna razón actualmente no dejamos que nuestros hijos sequen canchas o que pasen bolas en un partido de un amigo, como que fuera denigrante hacer una actividad lícita y de ayuda. 

Luego reprochamos que son muy cómodos para entrenar, para arreglar el cuarto o para estudiar. 

Siempre reclamamos si no vemos que hay un pasabola para la cancha donde ellos están jugando, sin darnos cuenta que en los países del primer mundo no existen pasabolas para los torneos junior, y si los queremos preparar para la competencia en el exterior más valdría que se acostumbren y acepten este tipo de situaciones como rutinarias.  

En estos países desarrollados es muy común que los niños hagan labores durante el verano como repartir el periódico o cortar el césped a los vecinos, por lo cual reciben orgullosamente una pequeña remuneración.  Es más, es una obligación, una vez que se haya terminado de usar la cancha de arcilla, que cada jugador pase el cepillo del lado de su cancha y la deje lista, límpia y preparada para la siguiente persona que va a entrar, es decir de la misma manera que la encontró, sin que por esto reciba remuneración alguna.

Es una excelente manera de crecer sabiendo que pueden ser útiles para la sociedad y que trabajar no debe se vergonzoso. 

Felicitamos y aupamos a que haya más padres que hagan reflexionar a sus hijos que deben amar el deporte y hacer las tareas necesarias para poder disfrutarlo y con la frente en alto.

La respuesta a la pregunta inicial es: "Este fin de semana en el torneo Ecuajunior de Salinas"

 
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